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Los cerdos de engorde pueden sufrir estrés térmico a partir de 20–25 °C. Para prevenirlo, es clave garantizar agua de calidad, una nutrición adaptada y el uso de ácidos orgánicos.
Estas medidas ayudan a reducir la mortalidad, la agresividad y la caída del rendimiento, manteniendo la productividad en épocas de calor.
El estrés térmico es un problema importante en cerdos de engorde, ya que no pueden regular bien su temperatura. El calor provoca más jadeo, menor consumo de pienso y menor rendimiento.
Como consecuencia, se observan peor crecimiento, mayor mortalidad, más enfermedades y mayor agresividad. Además, el calor prolongado puede debilitar el sistema inmunitario.
La detección temprana es clave para evitar pérdidas.
Se debe controlar la temperatura, la ventilación y el comportamiento de los cerdos en los bebederos.
Signos típicos de estrés térmico:
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